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martes, 27 de febrero de 2018

INCLUIR NO ES INTEGRAR. ALGUNAS IDEAS DEL FORO EUROPEO DE ROMA SOBRE EL EXTRANJERO




Las migraciones han sido frecuentes y necesarias para la humanidad desde la antigüedad, sin embargo las que se registran desde principios del siglo XXI no tienen precedentes. Las migraciones internacionales se han globalizado. Mientras que entre 1750 y 1950 unos setenta millones de personas abandonaron Europa hacia América en busca de una vida mejor, en la actualidad cerca de doscientos cincuenta y ocho millones de personas viven fuera de su país, un cincuenta por ciento más que en el año 2000.
En el reciente Foro Europeo de Psicoanálisis (1), organizado por la Eurofederación de Psicoanálisis y celebrado en Roma, Lo straniero, el psicoanalista Antonio Di Ciaccia empezó  leyendo una carta del Presidente del Parlamento Europeo que situaba la emigración como un fenómeno global muy complejo, y un tema fundamental del trabajo parlamentario.
Varios ponentes, entre ellos Linda Lanzillotta, vicepresidenta del Senado italiano, coincidieron en la idea de no situar el fenómeno de la emigración como una emergencia: es un fenómeno estructural consecuencia de la globalización y de las desigualdades que esta última ha creado, o acentuado, tanto en Occidente como en otras partes del mundo. 
Por otro lado, estos grandes movimientos migratorios escriben la historia, según Jacques Lacan. Antonio Di Ciaccia recordó que para este último la historia no la escriben los vencedores, como se suele decir, sino que “es una fuga en la que solo cuentan los éxodos” (2), los desplazados, los deportados.
El periodista Marco Damiliano, señaló el éxodo como un topos del que nace la revolución democrática, desde que los judíos huyeron de Egipto con Moisés. 
Sin embargo, en la actualidad los fenómenos migratorios se han entrelazado con otros dos fenómenos complejos lo que produce una mayor fragilización de la situación: 1. La crisis económica y financiera; 2. La no-integración en muchos casos de las segundas y terceras generaciones de los emigrantes. Esto ha acentuado  la visión de los emigrantes como personas que pueden complicar aún más la situación, ya sea ahora o en el futuro.
El psicoanalista Miquel Bassols hizo referencia al libro Extraños llamando a la puerta (2015), de Zygmunt Bauman y citó que los extranjeros no están fuera sino dentro del barco que llamamos “humanidad”. El extranjero es solo aquel que habla una lengua que no entiendo, el bárbaro, palabra que deriva del griego:  bar bar era cómo le sonaba al griego ático la manera de hablar de los extranjeros. Así, “bárbaro” se refiere a lo que no entiendo de la lengua del otro. Y cuando no se entiende al otro, señaló, hace falta una conversación decidida.
¿Qué mayor aliento para ello, me parece, que recordar como hizo la psicoanalista Lilia Mahjoub, presidenta de la NLS,  que al nacer somos acogidos como extranjeros por un Otro cuya lengua no hablamos? ¿Qué seria de nosotros sin esa acogida?
Miquel Bassols se preguntó sobre cómo conversar con el otro. Si Kant decía que había que ponerse en su lugar, lo que sería una solución identificatoria, él recordó que  Jacques-Alain Miller plantea que no se trata de eso sino de poner al otro en su lugar de sujeto lo que es distinto que identificarse con el otro. 
Antonio Di Ciaccia señaló que el/lo extranjero introduce una desestabilización en la comunidad, en tanto causa su angustia, la divide. Del mismo modo, lo hace lo extranjero que vive en nosotros, el inconsciente, el síntoma y sus manifestaciones.
Entonces no solo hace falta hablar al extranjero que llega de fuera, como señaló Miquel Bassols, sino también, como él mismo señaló, a ese extranjero, ese bárbaro que habita en cada uno de nosotros. Pero, ¿cómo hacer que el otro converse con el Otro que hay en él?
Antonio Cohen, parlamentario europeo, contrapuso el par hospitalidad- hostilidad en relación a los extranjeros. 
Podríamos quizás, se me ocurre, pensarlo desde el par inclusión-exclusión. La hospitalidad incluye al otro pero no le obliga a integrarse. A veces, pensamos “incluir” como “integrar” y si el otro no se integra, consideramos que se auto-excluye. Pero no es lo mismo: el otro puede decidir no integrarse o, incluso, auto-excluirse, pero nosotros somos responsables de no incluirlo. Y no es lo mismo incluir que obligar a integrarse. En todo caso, es una diferenciación en la que no había reparado antes y me parece ahora algo interesante. 
Me resultó muy orientadora a este respecto la idea del psicoanalista Éric Laurent de que los extranjeros vienen a participar de nuestro modo de vida, no de nuestra identidad. 
Entonces, se trata para nosotros de cómo incluir en nuestra vida a quienes no se integran en nuestro “nosotros” sino que tienen un “nosotros” propio.
Por otro lado, Éric Laurent también señaló la necesidad de escuchar a estos otros que ya están con nosotros. Ellos quieren ser escuchados.
Mientras que la plaza pública era antes un lugar de encuentro e intercambio, en la actualidad las plazas quedan desiertas por la presencia de emigrantes que viven o pasan su tiempo en ellas. Esto acrecienta la soledad, que es un signo de nuestra época.
Francesco Lorenzoni, profesor, promotor de Ius Soli (Derecho al suelo) señaló que cuando no conocemos la historia del otro tenemos miedo. Estamos en un mundo con cada vez menos relatos. El arte de narrar es el arte de convivir.
Los problemas empiezan cuando nos negamos al encuentro, cuando renunciamos a relacionarnos con los otros, cuando solo podemos percibirlos como un problema, en lugar de cómo una novedad y una riqueza. 
Excluir al que viene de afuera crea delincuencia como testimonia el nacimiento del gansterismo en EE. UU en los años 20 del siglo pasado. Es la necesidad de sobrevivir lo que empuja a la persona a la marginalidad, convirtiéndola en enemiga.
Los fenómenos migratorios no van a parar. Y hemos de poder pensar al extranjero no como un enemigo sino como un huésped que viene a hacer algo positivo, con el que hay que construir algo nuevo, porque vamos hacia una sociedad distinta caracterizada por un mestizaje global.
El jurista Luigi Ferrajoli señaló que no son los extranjeros los que dañan nuestra democracia sino las ideologías y partidos xenófobos. Durante cuatro siglos Occidente ha invadido el mundo en nombre de la “libertad de emigrar” o el “derecho a emigrar”, pero cuando esto ha dado un vuelco y hemos pasado de emigrar a recibir la inmigración la cuestión ha devenido un delito. No se puede penalizar a una persona por lo que es, solo por lo que hace. Penalizar por la identidad es una ley racista. 
Estábamos acostumbrados a pensar que, después de los totalitarismos del siglo XX la democracia no tenía vuelta atrás. Por primera vez había una Europa sin fronteras sin muros ni alambradas. Pero eso ha vuelto. En Europa ya hay al menos cinco muros construidos o en construcción. En el siglo XXI no hay que dar por sentada la democracia.
Por otro lado que los fascismos hayan muerto no quiere decir que los genocidios no sigan su curso, señaló Éric Laurent. 
Monseñor Guerino di Tora, presidente Fondazione Migrantes e Commisione episcopale Cei per le migrazioni, testimonió de que habían preguntado a la madre de un emigrante muerto en el Mediterráneo cómo era para una madre enviar a su hijo a las olas del mar. Ella respondió: “Las olas del mar son más seguras que esta tierra de muerte”. 
Varios países de África están asolados no solo por conflictos y matanzas sino también por la sequía, la expansión del desierto del Sahara.
Los emigrantes africanos atraviesan su continente a veces durante más de diez años para llegar a Europa sufriendo no solo todo tipo de calamidades, sino todo tipo de violencias y torturas en especial cuando llegan a Libia, de lo que hubo en el foro testimonios gráficos y orales aterradores. 
Éric Laurent recordó las palabras del papa Francisco en más de una ocasión denunciando que África sea para muchos un objeto de goce. Los escándalos que de tanto saltan a la luz pública, por parte incluso en ocasiones de personal de los organismos humanitarios, no deja la menor duda.
Decenas de miles de emigrantes han perecido en el Mediterráneo tratando de alcanzar Europa. El Dr. Pietro Bartolo,  médico en Lampedusa desde hace más de veinte años, nos explicó cómo poner nombre  a cada cadáver es un intento de devolverle su humanidad. Se trata de que no queden reducidos a un número. 
El nombre da un lugar en el mundo. Cuanto más se reduce la política a la contabilidad, más se espera un mundo de segregación y violencia.
Sin embargo, aquellos que sobreviven a la travesía marítima llegan a Lampedusa sin saber que, como la llamó el periodista Marco Damilano, es una “isla de no-llegada” y que muchos no podrán avanzar más.
El psicoanalista Enric Berenguer, presidente de la ELP,  habló de cómo las olas emigratorias basadas en la libertad de emigración llevaron a los españoles, y también a otros europeos, a América, no solo en el momento del llamado Descubrimiento (que es solo, aclaro, el descubrimiento para los europeos) sino después, a lo largo de más de cuatro siglos, como algo natural. Sin embargo, ahora el vuelco, como ya había señalado  Luigi Ferrajoli, no se considera igual.
También señaló que el término extranjero no se refiere solo a los que vienen de otro país o no hablan la misma lengua. Así, el 7 de abril en Barcelona celebraremos un foro dedicado esta vez a otro tipo de extranjero absolutamente contemporáneo, como es el autista. Será el Foro Internacional “Después de la infancia, autismo y política” (3). 
No quiero finalizar sin referir algunas de las palabras que Éric Laurent dijo al inicio del Foro en homenaje a Judith Miller. Empezó señalando también su lugar de un cierto afuera en relación a los analistas en tanto no-analista. Pero Lacan había dado a la figura de no-analista un lugar explícito en el momento de la fundación de su Escuela en 1964, en cuanto que de lo que se trata en esta última es del discurso analítico mismo. De ahí el lugar que él dio al grupo de jóvenes que se acercaban, entre los que se contaba Judith, por aquel entonces joven filósofa comprometida en política.
La figura del no-analista ha evolucionado desde entonces. 
Judith Miller, presidenta del Campo freudiano, se consagró a la fundación de redes que permitían extender el discurso analítico  para poder ir más allá del discurso imperante.
Así, recordó que en cuando Judith inauguró la Red del Forum Cereda, leyó el poema de Louis Aragon, de1943, “La rose et la séréda” (4) -palabra homófona en francés con “cereda”-, que a través de una alegoría de flores y pájaros llama a aunar todas las resistencias (“el que cree en el cielo y el que no cree”) para crear un más allá. 
Un más allá distinto, del lado de la vida, diré tan solo para concluir.


Notas:
1. Foro Europeo de Roma, Lo straniero. Inquietudine soggettiva e disagio sociale nel fenomeno dell'immigrazione in Europa, Biblioteca Nazionale Centrale, Roma, 24 de febrero de 2018.
2. Lacan, J., "Joyce el síntoma", Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 595.

domingo, 25 de octubre de 2015

LA REINVENCION DE LO COTIDIANO EN LA PRACTICA Y LA INSTITUCION


Un comentario sobre la presentación del documental A cielo abierto, de Mariana Otero, en Lleida, seguida de la mesa redonda Un tratamiento fuera de lo común.

De izda. a dcha.,  Gemma Ribera, Esther Morell, Gemma Gallart, Emilio Faire y Àngela Gallofré

El pasado viernes 2 de octubre la Comunidad de Catalunya de la ELP presentó el documental A cielo abierto de la cineasta francesa Mariana Otero en los cines Espai Funatic, de Lleida. La presentación estuvo seguida de una mesa redonda que, bajo el título Un tratamiento fuera de lo común, fue abierta por Emilio Faire, director de la Comunidad, y contó con  la participación de Gemma Ribera y de Àngela Gallofré, ambas psicoanalistas en Tarragona y miembros de la Sede de Tarragona de la ELP. Intervinieron también Esther Morell y Gemma Gallart, esta última como moderadora; ambas son psicólogas en Lleida y socias de la Sede de Tarragona.

Sobre el documental
La película, como sabemos, pues muchos pudimos asistir a su preestreno en los Cines Boliche de Barcelona hace ahora justo un año, está rodada en Le Courtil, una institución belga que, tal y como ella misma se presenta con delicadeza en su web, ofrece a los residentes, de 6 a 20 años, un acompañamiento a los heurts de sa vie. No sé bien cómo traducir con precisión esta expresión: quizás podría decir que la institución ofrece un acompañamiento a los problemas, los golpes o los sobresaltos de la vida de aquellos que habitan en ella.
Esta delicadeza no es un mero eufemismo. No se trata de evitar la palabra “locura”. Es, me parece, más bien una manera de evitar los muchos prejuicios que existen en torno a ella. Es una manera de normalizarla, de incluirla en el campo de lo humano, en lugar de rechazarla,  de segregarla. Es una manera de aproximarla para entender su lógica en cada caso.
Ello requiere en primer lugar que los profesionales dejen aparte, como dijo Freud, todo furor sanandis, pero también todo furor educativo, todo ideal normalizador, universalizante. Que dejen fuera, a fin de cuentas, sus pre-juicios. Se trata de que reconozcan y acojan en primer lugar la singularidad de cada niño, de que le escuchen, para poder ofrecer a cada uno de ellos un lugar posible donde un sujeto pueda advenir, es decir, donde cada uno pueda comenzar a construir una solución: una manera singular, propia, de responder a eso que le pasa.
Así, cada uno de ellos pueda de algún modo, en eso sí, ser como todos, pues cada uno de nosotros debe de encontrar una solución para poder soportar los heurts de la propia vida: sus problemas, sus golpes y sus sobresaltos. Cada cual debe de inventar algo que le permita vivir mejor, con menos sufrimiento, con menos coste.
A esto ayuda un psicoanálisis. Y esto es lo que ilustra bien el documental de Mariana Otero: el tratamiento en una institución particular que tiene sus fundamentos en el psicoanálisis orientado por Jacques Lacan.
Y lo primero que nos toca al verlo no es solo lo que les pasa a los niños, la violencia de lo que les ocurre, que les deja de algún modo fuera del mundo, de un mundo más o menos compartido con los otros. Lo que nos toca es también la respuesta de los profesionales: en lugar del rechazo, su “amabilidad” con los excesos del otro que vuelve a este último “amable”, es decir, le acoge y le da un lugar como alguien merecedor de respeto; la suavidad y la habilidad de sus intervenciones, que apuntan a poner límites sin hacer juicios o sin ser impositivas, dando tiempo al sujeto, su tiempo propio; también, su precisión y su finura. Una delicadeza.
Es asimismo la suavidad, la habilidad, la precisión y la finura de la cámara de la mirada de Mariana Otero, del recorte que ella introduce en la institución del Courtil, la que nos permite aproximarlo. Otra delicadeza.
En una conversación con Mariana Otero, cuando vino a Barcelona hace un año, ella me contó que, antes de ir a Le Courtil, no sabía nada de psicoanálisis. Pero, todas sus producciones partían de una pregunta personal y esta última también lo había hecho. La idea del documental provenía de una interrogación sobre la locura que le llevó a interesarse por su tratamiento en distintas instituciones. Durante bastante tiempo, había estado buscando infructuosamente una cuyo abordaje y tratamiento de la locura le interesara. Hasta que finalmente alguien le habló de Le Courtil.

Sobre la mesa redonda y el debate posterior
Tal y como recogió Emilio Faire, en su presentación, Mariana Otero señala en una entrevista que en Le Courtil encontró personas que, sin ser cineastas, hacían el mismo oficio que ella: “Tratan de ver el mundo a través de los ojos de los otros, y con estos niños, esos otros, pude ver que eso no se hace solo, sino que se hace gracias a las herramientas teóricas, a un trabajo sobre sí, a un trabajo de reflexión y de replanteamiento en lo cotidiano”. 
No hay cura analítica allí, en el sentido clásico, añadió, pero sí, como señala Alexandre Stevens, el psicoanalista belga fundador de Le Courtil, “un uso práctico del psicoanálisis”. No hay regla absoluta, sino que busca dejar al caso por caso un amplio lugar a la invención, al encuentro, a la sorpresa.
La clínica de Le Courtil no es una clínica que se apoye en la historia del sujeto: se privilegian las invenciones, que se apoyan en lo real del síntoma. En la institución, se sostienen esas invenciones del sujeto en todos los niveles de la vida cotidiana.
En palabras de Stevens, citadas por Faire, esto subvierte el funcionamiento de lo que se entiende como una institución de cura, de tratamiento de los desordenes mentales. A las instituciones normales, presentadas clásicamente como instituciones, si se puede decir así, paranoicas, en tanto saben qué es lo que conviene al sujeto y le imponen una serie de normas e ideales por su propio bien, Le Courtil contrapropone una manera de instituirse fuera de esa definición. De ahí el título de la mesa redonda: Un tratamiento fuera de lo común. Podríamos decir, tomando la distinción entre la paranoia y la esquizofrenia y aplicándola a las instituciones, que se trata, de una institución esquizofrénica: un lugar que, en vez de regirse por unas normas previas, acepta dejarse atravesar y ser dividido por los sujetos que forman parte de él; configurando así, una institución suficientemente desorganizada que no impone un saber sino que acoge el saber de cada niño que recibe. Por tanto, es una institución adaptada a cada sujeto.
¿Cómo conseguir esto? ¿Cómo se logra que una institución sea suficientemente, y no completamente, desorganizada, para que cada niño pueda encontrar su lugar en ella?, se preguntó Emilio Faire para concluir. Para responder, acudió a lo que señala Bernard Seynhaeve, un psicoanalista belga también que fue director de Le Courtil durante treinta años: para que una institución sea suficientemente desorganizada, ha de haber las menos reglas posibles lo que permite que cada uno invente una institución en la que pueda inventar.
Àngela Gallofré se refirió a la “posición extrema” de estos niños, según la expresión del psicoanalista suizo François Ansermet. Esta posición se hace visible en conductas distintas, como vemos en el documental, que pueden ir desde el aislamiento y el mutismo a manifestaciones agresivas hacia el otro o hacía sí mismo, todas ellas siempre con la marca del exceso. Es importante, señaló, la respuesta del profesional a ello. Podemos decir, se me ocurre, que el profesional tiene que tener su propia “posición extrema”, desde luego de otro orden. Se trata de no orientarse por la propia subjetividad, ni por la del otro. El psicoanálisis no es una clínica de la subjetividad. Como señaló Donna Williams en su libro Autism: An inside-out approach, de 1996: “Busco un guía que me siga”. El psicoanálisis es una clínica del sujeto. Esa es su radicalidad.
El psicoanálisis nos enseña, subrayó a continuación Gemma Ribera, la relación radicalmente distinta que algunos niños tienen consigo mismos, con su cuerpo y con los otros, tal como ilustran los niños que hemos visto en Le Courtil. Hay que dar soporte, también soportar, la invención que el niño puede hacer para volver más soportable su existencia.
La intervención de Esther Morell, psicóloga en un CDIAP (Centro de Desarrollo Infantil y de Atención precoz) de La Segarra, Lleida, nos sacó del Courtil para situarnos en casa, en concreto, en las dificultades resultantes del llamado Plan Integral para la Atención del Autismo, de 2012, de la Generalitat de Catalunya, y de la aplicación de sus protocolos: el plan representa una manera de entender la infancia que conduce a la homogeneización de la conducta para encajarla en los ideales sociales que implica situar el saber del lado del profesional y no del niño, así como no dar ni tiempo ni lugar, es decir, ni apoyo, a este último para encontrar sus propias soluciones.
El debate con la sala fue muy vivo y amplio. Los asistentes, del mundo educativo, clínico y de la salud mental, plantearon numerosas cuestiones que dejaron traslucir las preocupaciones de cada uno por las distintas dificultades que encuentran en los ámbitos citados. Una buena parte de las intervenciones se situaron del lado de las dificultades introducidas por la protocolorización progresiva de las prácticas así como por el hiperdiágnostico  y la hipermedicación a que actualmente son sometidos, también, los niños.
Se da la paradoja de que mientras los servicios de atención se diversifican y multiplican, lo que podría dar ilusoriamente la idea de un progreso en aras de una mejor asistencia, el modo de intervención por el contrario se plantea cada vez más desde un supuesto sentido común o una realidad para todos igual. Esta pobreza de perspectiva en un campo tan complejo, es especialmente grave, en tanto elide la complejidad necesaria para situar la singularidad de cada caso, es decir, cualquier posibilidad de comprender lo que ocurre en él. No es solo una cuestión de ignorancia: muchos profesionales encuentran lo que no funciona en los abordajes, aunque no sepan a qué se debe, pero difícilmente ponen a trabajar esas preguntas ante la exigencias de un Otro del Estado que no quiere saber de ellas. Entonces, lo que se hace con estas estas dificultades compete también a la ética.
Desde la mesa se señaló la necesidad de no quedarse a solas con ello, a riesgo, me parece, de lo que podemos llamar la cronificación de los propios profesionales. Hay que mantener el campo del no-saber abierto, pero ello requiere que sea sostenido por un trabajo propio y, también, compartido, con otros.
No se trata necesariamente de copiar el Courtil, de reproducirlo. Se trata de hacer propio eso que ellos nos trasmiten tan bien: hay que inventar. Hay que inventar nuevas instituciones, así como maneras distintas de intervenir en lo cotidiano de la práctica privada o institucional de cada uno. 
Ello requiere un deseo vivo por nuestra parte que mantenga abierta la hiancia del no-saber, única manera de poder escuchar el saber del niño. Y único antídoto también para que ni nuestras instituciones ni nuestras prácticas se institucionalicen demasiado, en contra nuestro y del propio niño. 
Ello garantizará las condiciones para que podamos, diré para concluir, reinventar nuestras prácticas, y nuestras instituciones cada vez, en cada caso, con cada niño.

martes, 14 de febrero de 2012

AUTISMO Y PSICOANALISIS. NUESTRAS CONVICCIONES


En junio de 2009, la ELP organizo en Barcelona un foro bastante exitoso: "Lo que la evaluación silencia: un caso urgente el autismo". En él, numerosas voces subrayaron, alertaron y  denunciaron los peligros de  priorizar en los tratamientos la vertiente científica,  en base a una supuesta rentabilidad, dejando fuera la vertiente del sujeto y su deseo. Esta problemática tiene consecuencias especialmente  delicadas, cuando no nefastas, en el caso del autismo, donde de lo que se trata precisamente es de producir un sujeto. Para más información sobre el foro, se puede consultar la reseña en este mismo blog: (http://www.elblogdemargaritaalvarez.com/2010/06/resena-forum-lo-que-la-evaluacion.html). 
O, también, la web del Foro Autismo: http://foroautismo.blogspot.com
Ahora, año y medio después, el Instituto Psicoanalítico del Niño ha publicado  esta nota sobre la situación actual del tratamiento de autismo en Francia y la posición del psicoanálisis al respecto. La reproducimos a continuación y les pedimos que colaboren a su necesaria difusión. 



INSTITUTO PSICOANALÍTICO DEL NIÑO
UNIVERSIDAD POPULAR JACQUES LACAN

Publicamos el texto del Instituto Psicoanalítico del Niño que es una primera reflexión sobre la situación actual cuando lo que está en juego es grave para los jóvenes autistas, sus padres y para todos los practicantes que están confrontados a sus dificultades.
Invitamos a todos aquellos que aprueban este primer texto, a colocarlo en los tablones de información de las instituciones donde trabajan y difundirlo. Urge emprender un debate para profundizar el análisis de la gravedad del contexto en el que estos practicantes ejercen sus profesiones respectivas.
Es urgente informar a todos los padres de esta gravedad que concierne a todo el mundo.
 
Judith Miller


“AUTISMO Y PSICOANÁLISIS”

Nuestras convicciones

El Instituto Psicoanalítico del Niño ha conocido, estos últimos meses, una extraña campaña que apunta a excluir al psicoanálisis de la atención a los niños y adolescentes autistas. Esta campaña culmina ahora con una proposición de ley que ha hecho reaccionar a todos los representantes profesionales y las más importantes asociaciones de familias (UNAPEI).
Dicha campaña proviene de un intenso trabajo de acoso que alega loables intenciones: mejorar las condiciones de una parte de la población. De hecho, se trata para sus promotores de obtener de los poderes públicos subvenciones masivas en beneficio de métodos de condicionamiento, de manera que ofrezcan soluciones ready-made a los familiares que buscan con inquietud soluciones allí donde hay una verdadera penuria de acogida institucional.
El Instituto psicoanalítico del Niño reúne psicoanalistas, practicantes de instituciones especializadas –psiquiatras, psicólogos, enfermeras, logopedas, psicomotricistas- profesionales del campo de la infancia –enseñantes, educadores, juristas, médicos- que tratan desde hace muchos años a niños en sufrimiento, orientándose por el psicoanálisis de Freud, de Lacan y de los avances más actuales de la investigación clínica.

A este respecto, el Instituto Psicoanalítico del Niño, a través de su Comisión de iniciativas desea posicionarse. Se trata, aquí, de testimoniar sobre los principios que gobiernan nuestra acción:


1. Recordemos que en Francia, a partir de los años 60-70, son los psiquiatras infantiles y los psicólogos formados en psicoanálisis los que comienzan a preocuparse por la suerte de los niños autistas, hasta el momento emplazados en el hospital psiquiátrico o en instituciones cerradas, donde la dimensión deficitaria era preponderante. Toman apoyo en los psicoanalistas anglosajones: Frances Tustin, Margaret Mahler, Donald Meltzer y en la institución de Maud Manonni la “Escuela experimental de Bonneuil”, en los trabajos de Rosine y Robert Lefort, alumnos de J. Lacan. El conjunto de estos trabajos dan a los practicantes –psiquiatras, psicólogos, enfermeras, logopedas, psicomotricistas- la idea de un tratamiento posible y de aprendizajes que tienen en cuenta el síntoma del sujeto más allá de la coerción. Los hospitales de día, dentro del movimiento de sectorización de la psiquiatría, se crean en esta perspectiva. Se trata de ofrecer una acogida que no esté basada en el déficit y que tenga en cuenta la particularidad de cada sujeto. La situación familiar forma parte de esta particularidad, pues las constelaciones familiares están muy lejos de ser todas idénticas. Los padres son recibidos, escuchados. Los niños, los adolescentes son acogidos en pequeños grupos, solicitados por “talleres” donde pueden seguir sus intereses. En los momentos de la comida, del juego, del estudio experimentan nuevas relaciones con los objetos y con las demandas que estructuran el mundo de todos los niños, pero de las que los niños autistas se defienden.


2. Esta larga experiencia de diagnóstico, de acompañamiento de las familias, de realizar recorridos especialmente tejidos para cada uno, ha sido el objeto de numerosas publicaciones y de recogida de trabajos. No habría podido sostenerse sin la referencia cotidiana al psicoanálisis, a su cuerpo textual, a su enseñanza viva. ¿Cómo situar, hoy, el lugar del psicoanálisis en el tratamiento del niño autista? Proponemos 5 ejes de respuesta:
 
- La formación analítica, es decir la experiencia de un psicoanálisis personal, da a los practicantes un útil potente para situar su acción, respecto de los sujetos autistas, en la adecuada distancia, manteniéndose a distancia de los ideales de normalización o de normalidad incompatibles con el acompañamiento profesional de sujetos en espera.

- Este respeto de la posición del sujeto es la brújula que orienta, en efecto, esta acción. En ningún caso se trata de dejar al niño, al adolescente ser el juguete, por ejemplo, de sus esterotipias, repeticiones, ecolalias, considerándolas como un primer tratamiento elaborado por el niño para defenderse, se trata de introducir allí, en una presencia discreta, nuevos elementos que van a complejizar “el mundo del autismo”.

- La apuesta, en principio, es que el niño pueda localizar la angustia o la perplejidad que desencadena en él la interpelación de un otro y poner en juego las funciones del cuerpo en su relación con esta demanda –alimentarse y dejarse alimentar, perder los objetos urinarios y anales, mirar y ser mirado, escuchar y ser escuchado. Los psicoanalistas desde hace mucho tiempo han señalado la dimensión de ritual de interposición que constituyen numerosos rasgos sintomáticos invalidantes. La creación o el descubrimiento por el niño de un “objeto autístico”, cualquiera que sea su forma, a menudo es una fuente fecunda para crear lazos y nuevos espacios más libres de las constricciones autísticas.
 
- Los psicoanalistas de ninguna manera ponen en duda la inscripción de los niños autistas en los dispositivos de aprendizaje. Al contrario ponen de relieve que el sujeto autista ya está, muy a menudo, “en el trabajo”. Los autistas llamados de “alto nivel” dan cuenta, en este ámbito, de una masiva investidura del pensamiento, del lenguaje y del dominio cognitivo en los que encuentran fuentes inéditas. Más en general, para todos los niños, los practicantes buscan privilegiar los acercamientos pedagógicos y educativos que puedan adaptarse para dar un lugar a las singularidades sociales y cognitivas de los niños autistas. Enseñantes y educadores dan testimonio, en el seno del Instituto psicoanalítico del Niño, de lo que han elaborado con el niño y el adolescente.

- Por el contrario, los psicoanalistas se levantan con su mayor fuerza contra los métodos, llamados, de “aprendizaje intensivo” que en realidad son métodos de condicionamiento conductual que utilizan masivamente la presión, incluso la intimidación para promover cuidados totalitarios y totalizantes que se autoproclaman como único tratamiento válido del autismo. Lejos de esta reducción, hay que diferenciar los diferentes acercamientos al aprendizaje. Los psicoanalistas y practicantes, agrupados en el seno del Instituto psicoanalítico del Niño representan a todas las categorías profesionales que están presentes en el campo de la infancia, y se declaran especialmente vinculados, por los niños y adolescentes, a los sistemas de atención y tratamiento y educación existentes en Francia, en tanto que permiten repartir las responsabilidades respectivas y diferenciadas entre los profesionales de la atención y tratamiento, de la educación y los padres.

3. Las clasificaciones actuales de los trastornos mentales –especialmente el DSM- introducen una gran confusión en el debate, haciendo aparecer en el mismo nivel diagnóstico síntomas de la infancia tales como el tartamudeo o la enuresis, “trastornos” referentes a una normalidad social –como los trastornos de oposición con provocación o los trastornos de conducta- y el autismo –trastorno autístico. El autismo, y sus diversas formas, se encuentra así aislado como el único verdadero cuadro clínico de la categoría “Trastorno generalizado del desarrollo”. Los debates en curso sobre la continuidad del “espectro autista”, sobre la oportunidad de mantener en la misma serie los TGD, los llamados Asperger, muestran cuan inestable es esta categoría. Dentro de este “espectro autista” hay que examinar en detalle los fenómenos invasivos del cuerpo y situar las manifestaciones extrañas e inquietantes de las que están apresados. Los psicoanalistas y practicantes de orientación lacaniana acompañan a numerosos niños y adolescentes en esta elaboración que les permite guardar o encontrar un lugar en el lazo social y familiar. Los padres pueden entonces autorizarse a hablar de ciertos rasgos de sus hijos, comprendiendo su valor a pesar de su carácter extraño. Este trabajo es necesariamente largo, pues supone hacer causa de una diferencia del niño que viene contra las expectativas y deseos que envuelven su presencia en el mundo. El psicoanalista, para recoger este sufrimiento, debe estar atento al sufrimiento de los padres y sostenerlos en esta prueba.


4. Múltiples hipótesis etiológicas –genética, de vacunación, neurocognitiva, etc.- presentadas como verdades científicas, a menudo seguidas de un único artículo aparecido en una revista del que conocemos algunos meses o años más tarde su carácter sesgado, circulan en los medios más diversos y enloquecen a los padres. Estas hipótesis causales vienen a responder estrictamente a la reducción del autismo a un trastorno del desarrollo, presentado como una enfermedad genética incluso epidémica. Estas hipótesis se apoyan en la ley de 2005 sobre la discapacidad, que no obstante de ninguna manera apunta a establecer una sentencia del tipo “es una discapacidad, luego no es una enfermedad”, sino a permitir una orientación adaptada para el niño y una ayuda para la familia. Sobre este punto queda mucho por hacer y las asociaciones de padres son una fuerza indispensable e ineludible para hacer avanzar proyectos adaptados, en particular para los niños más pequeños, para los adolescentes y los jóvenes adultos. En este sentido, el anuncio del autismo como una gran causa nacional no puede más que alegrar a todos aquellos que se movilizan en la atención dispensada a los niños y adolescentes autistas.


5. Los psicoanalistas siguen los debates científicos en torno a las causas del autismo infantil. Cualquiera que sean las causas no pueden reducir al sujeto a un mecanismo. Los psicoanalistas toman en cuenta los sufrimientos con los que se encuentran y promueven las instituciones y las prácticas que garanticen que el niño y su familia serán respetados en su momento subjetivo. Facilitan, siempre que es posible, la inserción del niño en lazos sociales que no le perjudique. Los psicoanalistas no son poseedores de una verdad “psicológica” sobre el autismo, ni promotores de un “método educativo” particular. Promueven un mensaje claro para el sujeto autista, sus padres y todos aquellos que en institución o en acogimientos especiales toman partido y hacen la apuesta de acompañarles -los psicoanalistas forman parte de ellos: es posible construir otro mundo que el mundo de defensa y de protección en el que está encerrado el niño autista. Es posible construir una nueva alianza del sujeto con su cuerpo. El esfuerzo de todos apunta a demostrar clínicamente esta posibilidad.


La Comisión de iniciativas del Instituto Psicoanalítico del Niño
Sra. Judith Miller (París) - Dr. Jean Robert Rabanel (Clermont-Ferrand) - Dr. Daniel Roy (Bordeaux) - Dr. Alexandre Stevens (Bruxelles)
Colectivo de los 39: http//www.oedipe.org/fr/actualites/autisme39
Sindicato de Psiquiatras de Hospitales: http//www.sphweb.info/slip.php?article937
 
 
 



Carta abierta a Daniel Fasquelle 
 

(sobre la proposición de ley que apunta al cese de las prácticas psicoanalíticas en la atención de los autistas)

La Sra. Edwige Antier, diputada por París (UMP) y pediatra, ha comunicado a Gérard Miller, psicoanalista, el documento siguiente, dirigido a su colega Daniel Fasquelle, autor de una proposición de ley que concierne a la práctica del psicoanálisis.

Mi querido colega Daniel:

No dudo de tu sinceridad en la gestión que anima tu proposición de ley sobre el cese de las prácticas psicoanalíticas en la atención a las personas autistas, la generalización de los métodos educativos y conductuales y la reasignación de todas las financiaciones existentes a estos métodos.

En el debate planteado, pienso que debes escuchar la información necesaria sobre la reacción de los profesionales.
No hablamos ya de “autistas” sino de pacientes con “trastornos del desarrollo en el espectro autista” pues estos trastornos responden a patologías multifactoriales y demandan ayudas caso por caso. Hacer creer que las prácticas psicoanalíticas son utilizadas en detrimento de la atención con prácticas conductuales a los pacientes es un juicio extremadamente peligroso hecho a los psiquiatras infantiles de los CHU (1) que el Ministerio de Sanidad ha hecho responsables de las ayudas a estos pacientes. Los padres de los niños autistas tienen una legítima cólera pues las querellas de los grupos han disminuido el desarrollo de todas las competencias de las que tienen necesidad. Encuentro muy agravante alimentar, por una proposición de ley, el juicio de intenciones hecho a importantes médicos que consagran su vida a la investigación y al alivio de estos sufrimientos. Todos los trabajos y contribuciones son interesantes en este principio de siglo que será el de los grandes descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro y sus interacciones muy precoces con el medio ambiente. El deber del Estado es dar medios para esta investigación, mejorando la ayuda a estas familias y en particular la formación y el número de educadores.

Nuestro Gobierno ha hecho grandes esfuerzos a pesar de las dificultades económicas actuales por aumentar el número, pero no es suficiente. Es en este sentido que los parlamentarios pueden ayudar a estos niños, dejando al Ministro de Sanidad encargado de velar por las buenas prácticas y a la Ministra de cohesión social de acompañarle. Nuestra colega, la senadora Valérie Létard ha ofrecido un excelente informe dotado de proposiciones sobre la cuestión. Entrar a nivel parlamentario en un debate sobre decisiones médicas es nocivo para los pacientes y sus familias, desmoviliza a los Jefes de servicio de los hospitales aunque el médico clínico o el personal de la guardería alerte a la familia. Inmiscuirse en el trabajo interdisciplinario del equipo encargado en este momento angustiante no le presta un servicio a estos niños.


NdT
1. CHU designa a los Centros Hospitalarios Universitarios.


Posicionamiento de Edwige Antier
La Sra. Edwige Antier, diputada por París y pediatra, hace saber públicamente que no quería que una ley prive a los autistas de las prácticas psicoanalíticas y en consecuencia no se asocia a la proposición de ley de su colega Daniel Fasquelle que apunta al “cese de las practicas psicoanalíticas en la atención a personas autistas y en la generalización de los métodos educativos y conductuales”.

Escribe: “Las personas, llamadas autistas deben tener el derecho de beneficiarse de todos los recursos de la medicina, de la psiquiatría y de la psicología. Hoy en día hay una nueva clasificación de trastornos del desarrollo, el autismo entrando dentro de muchos síndromes de origen y tratamientos muy diferentes, es el más frecuente clasificándose en los “trastornos generalizados del desarrollo. Los equipos médicos de psiquiatría infantil con insufrible escasez de medios, sin embargo en la actualidad están completamente abiertos a todos los métodos de atención, y deben poder poner al servicio de la persona autista y su familia todas sus competencias.

El debate sobre el papel del psicoanálisis en el seguimiento de los niños autistas es un debate del pasado. Bruno Bettelheim que ha sido acusado de culpabilizar a las madres de los niños autistas, desapareció hace 22 años, y ningún psiquiatra infantil, sea psicoanalista, no se priva de poner un abanico de tratamientos en el cual está incluido el método conductual al servicio de estas familias. El sufrimiento de los padres, el drama que viven ante una sociedad demasiado pasiva en cuanto a las ayudas para estos niños, no deben ser avivados por las querellas de escuela”
. En resumen, Edwige Antier deplora está proposición de ley que pretende dictar sus elecciones terapéuticas a médicos psiquiatras y a psiquiatras infantiles. Piensa que no es el papel de los parlamentarios.


Petición de apoyo a la posición de Ewdige Antier

Los abajo firmantes se asocian a la Sra. Edwige Antier por deplorar la proposición de ley que pretende dictar sus elecciones terapéuticas a los médicos psiquiatras y a los psiquiatras infantiles. Como ella, piensan que no es el papel de los parlamentarios.
Sra. Judith Miller (París) - Dr. Jean Robert Rabanel (Clermont-Ferrand)
- Dr. Daniel Roy (Bordeaux) - Dr. Alexandre Stevens (Bruxelles)


Traducción: Mariam Martín Ramos



miércoles, 23 de junio de 2010

RESEÑA FORUM "LO QUE LA EVALUACION SILENCIA. UN CASO URGENTE: EL AUTISMO"



El pasado sábado 19 de junio tuvo lugar en el auditorium del World Trade Center de Barcelona este foro promovido por la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis que contó con los auspicios de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, el Instituto del Campo freudiano en España, el Campo freudiano en Bélgica, Francia e Italia y el apoyo de otras instituciones públicas y privadas. La particular ubicación del WTC entre la ciudad y el mar, en los extramuros de la antigua ciudad romana, lugar de celebración de  los primeros foros –la palabra deriva de “fuera” de las murallas-, puede servirnos como metáfora para situar este acto de salir de nuestras sedes, de movernos de nuestros asentamientos para construir un espacio nuevo, un espacio para la palabra en la ciudad.
Hay solidaridad entre la construcción misma de este espacio y el tema de este forum: “Lo que la evaluación silencia. Un caso urgente: el autismo”. Es necesario proveer las condiciones para producir, garantizar la dimensión subjetiva, para que el sujeto pueda tomar la palabra.
La convocatoria tuvo una amplia resonancia que se materializó en cerca de 550 inscripciones y casi 50 intervenciones. Hay que agradecer especialmente la cuidadosa labor de la comisión de organización tanto en la difusión realizada como en la selección de las intervenciones y el ordenamiento de las secuencias de presentación. Estuvo formada por Begoña Ansorena, Neus Carbonell, José Castillo, Elizabeth Escayola (coordinadora), Pilar Foz, Gradiva Reiter, Iván Ruiz y José Ramón Ubieto.
Hilvanadas en siete secuencias, estas intervenciones fueron a la vez diversas y únicas. Cada una de ellas fue abordando algún aspecto de la ideología de la evaluación, de sus significantes-amo, su voluntad de borramiento de la causa y de dominio y adiestramiento del sujeto, en nombre de principios y teorías falsamente científicas. Todas, además, llevaban la marca de la particularidad subjetiva de quien hablaba y demostraron que tomar la palabra implica movilizar la dimensión del deseo, jugarse algo, y cuando eso sucede tiene efectos, para uno mismo y para los otros. Estos efectos hicieron que este foro pasara de ser un claro éxito a ser todo un acontecimiento. Durante más de nueve horas apenas nadie se movió, todos los participantes permanecimos absolutamente atentos a lo que se decía.
Trataré seguidamente de reseñar brevemente aquellos puntos que me resultaron más interesantes:
Lucía D’Angelo, presidenta de la ELP, inauguró el foro dando la bienvenida a todos los participantes y dando las gracias a todas aquellas instituciones que apoyaron públicamente su celebración.
A continuación, Judith Miller, presidenta de la Fundación del Campo Freudiano situó el foro como una apuesta de poder escapar a la barbarie cuyo régimen de evaluación nos amenaza. Frente a la barbarie de una civilización que quiere cerrar las puertas a cualquier manifestación de la singularidad de los seres hablantes, hay una elección de civilización. No tenemos otra posibilidad  que apostar –concluyó citando a Pascual-, esto no es voluntario, ¡estamos embarcados!
Tras el acto de apertura se sucedieron las distintas intervenciones, breves,  concisas y variadas. Como señalé antes, cerca de cincuenta personas –sin contar las que intervinieron en el debate- tomaron la palabra para decir algo de sí mismas o de un hijo, de una viñeta clínica, para señalar un punto, hacer una observación; para hablar de lo que no marcha en la psicología, la medicina, la universidad, la sociedad; para situar lo que no responde al amo; para decir algo de las dificultades de hacer frente a esta ideología de la evaluación que, bajo una supuesta neutralidad, ataca, elimina con ferocidad la dimensión subjetiva; también para dar cuenta de respuestas particulares o colectivas, como ha sido, entre otras, este mismo foro. Brillaron los contenidos pero sobre todo brilló la enunciación.

I. "El riesgo de la civilización: negar la dimensión subjetiva"
José Ramón Ubieto, psicoanalista, abrió esta primera secuencia planteando que la psicología ha tratado de encontrar la cifra del sujeto, pero el sujeto no es evaluable, incluye siempre una opacidad –incluso para sí mismo. El cientificismo actual niega esa opacidad y vela, tras el sintagma “evidencia científica”, su voluntad de dominio y adiestramiento del sujeto. Para el psicoanálisis, por el contrario, se trata siempre de obtener su consentimiento.
José Andrés Torres Mora, diputado al Congreso por Málaga (grupo parlamentario socialista) y profesor de Sociología en la UCM, planteó que tanto el campo psi como el campo político se hallan ahora ante el desafío de una ideología que quiere sustituir las palabras por los números. Creen que los números no mienten, pero eso solo es verdad –añadió- en tanto no dicen nada. Los números no mienten pero sí aquellos que los usan y se sirven de ellos para construir burdas interpretaciones.
La crisis actual causa incertidumbre, inseguridad y da sensación de desprotección por lo que hay quienes piensan que los políticos deberían callarse para que la élite económica tomara el poder político. Pero hay que aprender a vivir en la contingencia y soportar la decepción. Se trata de hablar, dialogar, plantear estrategias. Los problemas políticos no tienen soluciones tecnocráticas sino políticas. Y esto implica más algo del orden de una apuesta que de una solución matemática.
La escritora Lolita Bosch habló de la necesidad y la dificultad de construir la subjetividad del personaje literario. No puede recurrirse a generalidades o arquetipos para ello: es su unicidad la que nos permite contactar con él, la que nos dice algo de la nuestra.
El psicoanalista Jorge Alemán planteó tres puntos:
1. La evaluación no guarda relación con la ciencia sino con la técnica –en el sentido heideggeriano. La ciencia mantiene una relación con la dimensión de lo imposible, mientras que la técnica la rechaza.
2. La técnica es correlativa de la evaluación pero también de la subjetividad,  que no rechaza sino que convierte en espectáculo. Es necesario entonces distinguir entre el sujeto y la subjetividad: evaluación y subjetividad pertenecen al mismo mundo en tanto equivalencia de las mercancías; por el contrario el sujeto es singular, no se puede sustituir.
3) También es necesario distinguir entre la política y lo político. La política tiene que ver con la circulación infinita de la mercancía donde todo se vuelve equivalente. Lo político es lo que surge de la dislocación de la causa. Solo hay instante de lo político cuando la contabilidad de la política no entra en juego. La política debería mirar al psicoanálisis, terminó diciendo, como la última perspectiva del siglo XXI que mantiene con el saber y la causa una relación no técnica.

II. "Un claro ejemplo de la subjetividad en juego: el autismo"
Elizabeth Escayola señaló que el sujeto autista se defiende de lo más propio del Otro: la voz y la mirada. En relación a la primera, que constituyó un punto común a todas las intervenciones de esta secuencia, añadió que la voz implica soltar algo y no recuperarlo.
Mercè Managuerra, actriz y profesora de interpretación del Institut del Teatre de Barcelona, leyó su propia traducción al castellano de un conocido poema de Lluís Solà: “Cuando ya no tengas más palabras, / habla, comienza el sonido / no pares, inventa la palabra / excava dentro de las sílabas (…) excava, comienza de nuevo /la lengua comenzada, no vaciles /no te pares, escribe la letra nueva…” (L. Solà, “Poema nº 1”. En: Entre bellesa i dolor).
Josep Mària Panés planteó que en el autismo encontraríamos una modalidad particular de la forclusión y del retorno de goce, donde la defensa fuerza la exclusión de la voz en una doble dimensión: en tanto soporte de la enunciación  y en tanto experiencia de goce.
Gracia Viscasillas presentó una interesante viñeta clínica que ilustró cómo una intervención con un sujeto autista permitió que éste pasara del ruido al grito y, unos meses después, comenzara a usar las palabras. Al respecto, Elizabeth Escayola apuntó que antes de la palabra no hay el silencio sino el rasgo, el grito.
Ermel Morales, profesor de interpretación textual de la Escuela Superior de Arte Dramático de Galicia, explicó una experiencia teatral con adultos diagnosticados de trastorno del espectro autista en la que los guiones se reescriben en la medida que los participantes pueden ponerles sus propias palabras. “Los cuentos se escriben pero si al contarlos se reescriben –precisó- se cuentan mejor”.

III. "La ciencia, el método científico y sus límites"
Manuel Fernández Blanco señaló que la evaluación, la cifra, el conductismo se han convertido en el discurso común. Cuando hablamos de eficacia, de eficiencia, de autoestima -significantes amo de nuestra época-  hablamos conductismo sin saberlo. Este discurso contamina todas las practicas –sociales, políticas, educativas, sanitarias y nos vuelve un poco más tontos de lo real.
A continuación, Javier Peteiro, Jefe de la Sección de Bioquímica y Laboratorio de Alergia del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña partió en su intervención de que no todo es accesible a la ciencia ni todo lo que se llama ciencia lo es. Seguidamente clasificó las distintas teorías existentes del autismo como científicas, pseudocientíficas o cientificistas.
Si bien la ciencia puede aportar datos interesantes sobre los correlatos genéticos y neuropatológicos del autismo –señaló-, hay escasas teorías científicas por lo que, en ausencia  de un conocimiento básico, no es posible desarrollar un tratamiento científico eficaz. Respecto a las teorías pseudocientíficas, advirtió de su peligrosidad. Y en relación a las corrientes del cientificismo, donde se incluyen el cognitivismo y la llamada medicina basada en la evidencia, coincidió con el psicoanálisis en que anulan al sujeto. Por último señaló que la ciencia no es suficiente ni para comprender el autismo ni, en general, al ser humano. Además –afirmó-, una teoría sobre este último puede ser verdad sin que sea científica.
Manuel Fernández Blanco informó de que el próximo otoño Miguel Gómez editores publicará un libro de Peteiro cuyo título será: El autoritarismo científico.
Laia Torrent, bióloga molecular y estudiante de doctorado en neurociencias, explicó cómo se aplica el método científico en investigaciones genéticas. La competencia feroz que hay entre los investigadores, los distintos equipos, hace que solo se publiquen los resultados positivos y no los negativos.
Cristian Stephanoto, investigador en neurociencias mostró su preocupación porque los sistemas de validación científicos padezcan de cierta falta de rigor. E insistió en que la producción de conocimiento científico no está en absoluto exenta de arbitrariedad y parcialidad.
El psicoanalista Juan Pundik subrayó que la medicalización de la infancia es un problema político de primer orden que requiere una respuesta política. El poder está en manos del neoliberalismo, una concepción ideológica económica para la que no hay naciones, ni sociedades, ni culturas, ni sujetos. Solo existe el mercado.
 El psicoanalista Guy Briole planteó la no adecuación entre los progresos de la ciencia y de la humanidad. En el ritmo acelerado actual, y sin que exista un debate ciudadano, “es la ciencia la que dirige el baile”. Se pretende remodelar la sociedad, y a los hombres que forman parte de ella,  a partir de progresos científicos considerados a partir de criterios de rentabilidad. Se hace creer que el goce de los objetos de consumo vale como proyecto de vida de un hombre deseante. El médico actual, al acentuar la vertiente científica en detrimento de su dimensión humanista está atrapado en dicho movimiento.
La psiquiatría –señaló-, arrastra consigo dos significantes de los que le cuesta separarse: el poder y la disciplina. Por eso frecuentemente la encontramos aliada con el poder político, interesado en el orden y la disciplina. La ética del psiquiatra moderno es bio-disciplinar.

IV.  "Las palabras de los padres"
En esta secuencia intervinieron Miguel Gallardo, Mar Calado, Ana Laura Castro, Sagrario Rojas, Menchu Ruiz. Si bien todos los testimonios tuvieron un valor especial, citaré aquí solo algunos de ellos. Miguel Gallardo, dibujante e ilustrador, habló de su experiencia con las particularidades de su hija a lo largo de los años y nos habló de su libro “María y yo”, producto de ella, que ha sido trasladado recientemente al cine por Félix Fernández de Castro y estará pronto en las pantallas.
Mar Calado nos presentó la nueva asociación TEAdir, de la que es vicepresidenta y que agrupa a padres y familias de pacientes con trastorno del espectro autista, que creen que el tratamiento ha de tener en cuenta la subjetividad del niño y reclaman su derecho a elegir el que consideren más conveniente para abordar las diferencias de sus hijos.
Ana Laura Castro testimonió de cómo un significante-amo le había impedido durante un tiempo conectar con su hija. Finalmente comprendió que tenía que acallar sus exigencias, silenciar su interior para poder percibirla.

V y VI. “El tratamiento del autismo” y “El tratamiento del autismo entre varios profesionales”
A lo largo de estas dos secuencias, pudimos escuchar algunas viñetas y reflexiones clínicas muy interesantes de los psicoanalistas Begoña Ansorena, Martín Egge y Gradiva Reiter.
Begoña Ansorena presentó una viñeta clínica que situaba claramente cómo el establecimiento de un diálogo con el autista requiere previamente la extracción de un objeto. Gradiva Reiter, por su parte, presentó otra viñeta que ilustraba cómo la inclusión de la diferencia, homogeneizándola con el resto, es decir, anulando lo que hay de más propio, el rasgo único, puede ser desolador.
También pudimos escuchar las intervenciones de distintos profesionales que trabajan en distintos dispositivos y desde distintas prácticas: las psicomotricistas Estrella Masaveu y Yolanda Vives, el pedagogo Daniel de León, y los psicoanalistas Giusseppe Salzillo, Vilma Coccoz y Llúcia Viloca.
Los psicoanalistas Pilar Foz y Félix Rueda testimoniaron de su primer encuentro con la clínica del autismo a partir de sendos casos. Pilar Foz señaló que la primera lección que aprendió es que el niño autista se defiende  de los otros y vive en su propio cuerpo aquello que le viene de fuera sintiéndolo como intrusivo, por lo que hay que dejarse guiar por él. Félix Rueda afirmó que querer borrar la dimensión de la trasferencia y su articulación con la subjetividad aplasta a los niños, a sus familias y a los que trabajan con ellos.
Vilma Coccoz denunció cómo la ideología de la evaluación trata de someter a los “anormales” –fuera de la norma- a sus dictados ciegos. Y recordó  que Lacan hablaba de que existen infinitas formas de adaptación.
Por su parte, la psicoanalista de la IPA Llúcia Viloca nos hizo conocer una entrevista que realizó a Ajuariguerra, en Suiza, el año 1971, donde este psiquiatra subraya la importancia esencial de la palabra, del diálogo con el paciente, en los tratamientos.
En relación a las distintas prácticas y dispositivos, Vicente Palomera señaló que el partenaire en todos los casos sigue siendo la palabra. Es importante estar atento a todo lo que puede hacer metáfora en esta clínica.

VII. El efecto de la evaluación en nuestra cultura”
Constantino Bertolo, editor de Caballo de Troya, advirtió de la importancia de dialogar con los textos, de escucharlos.
Mar Vila habló de su experiencia como residente de psiquiatría infanto-juvenil en el SLAM (South London and Maudsley Hospital) donde la labor administrativa deja cada vez menos tiempo a la clínica.
Nora Catelli, profesora de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la UB, se refirió al problema de la evaluación y el control social en la universidad y situó dos problemas: por un lado, la minorización de los estudios universitarios y la reducción de la universidad al mundo de la empresa.
Sonia Arribas, profesora de la Universitat Pompeu i Fabra señaló que si la práctica de la evaluación en Humanidades es reciente sin embargo es una tendencia preponderante sobre todo por parte de las ciencias cognitivas. Se ataca la trasmisión de saber basada en la trasferencia. La relación alumno profesor queda sustituida por la de cliente-manager. La burbuja del conocimiento en la universidad será la próxima en estallar, vaticinó.
La psicoanalista Delia Steinmann, supervisora de equipo en el Hospital Regional de Rhône-Alpes (Francia), recordó que un ser humano nace del encuentro del viviente con la lengua y, por tanto, es único en su especie. Cada uno encarna su propia norma. Desde esta perspectiva una ciencia digna de ese nombre no colabora con ningún control de calidad de los seres humanos. El cálculo matemático tiene su límite en la subjetividad. La cifra no es un argumento para forjar un destino.
Por último, Luisa Casas, profesora de literatura en un instituto situado en un barrio poco privilegiado de Barcelona, explicó cómo ante las dificultades que encontró cuando llegó al centro decidió empezar una experiencia teatral con los alumnos que logró movilizarlos y que empezaran a interesarse asimismo por otras cosas. Esta experiencia prosigue en forma de una compañía de teatro estable que ha pasado del circuito amateur al profesional y ha obtenido numerosos premios.

Ideas perspectivas, conclusiones
Miquel Bassols se refirió al foro como un poliedro con muchas caras, que nos han permitido ver distintos rasgos y un vacío necesario. Lo que la evaluación no puede evaluar –señaló- es que somos un error y que solo en el mejor de los casos conseguimos hacer un buen síntoma.
En su conferencia final, “Los futuros del espectro de los autismos”, Éric Laurent señaló que dar la palabra a los sujetos autistas produce una “desmasificación” de las identidades que se sitúan bajo la barra de dicho espectro. Vemos surgir entonces una heterogeneidad de sujetos.
Esta diversidad convoca, fascina como se pudo comprobar en el gran éxito de audiencia que tuvo la serie “Jóvenes, autistas y locos por la escena” (Young, Autistic and Stagestruck”), que Canal 4 del Reino Unido emitió entre abril y mayo de este año. En ella, nueve jóvenes autistas trataban de producir una obra teatral.
La paradoja es que la remedicalización de la psiquiatría que se produjo durante los años setenta del pasado siglo sacó el autismo de la escena de la relación y lo convirtió en objetivo de las investigaciones que buscaban posibles alteraciones genéticas.
Sin embargo, el espectro de los autismos reúne una clínica tan variada que no puede resumirse en las categorías del DSM. En uno de los polos del espectro se puede situar el autismo, con trastorno de la comunicación, y en el otro, los trastornos bipolares, que presentan trastornos relacionales y afectivos. Varones y mujeres se reparten de manera distinta en relación a cada uno de estos polos: los primeros son diagnosticados de autismo cuatro veces más que las mujeres y estas últimas son diagnosticadas de trastorno bipolar tres veces más que los primeros.
El aumento espectacular de los casos de autismo es el resultado del aplastamiento de la clínica que implica la categorización de los DSM. Dentro de diez años, uno de cada cincuenta individuos será diagnosticado como autista.
Pero hay una resistencia a ser incluido bajo estas etiquetas. De hecho, el DSM V, cuya publicación está prevista para el año 2012, eliminará el trastorno de Asperger como categoría individual y conservará la categoría de trastorno del espectro autista.
El futuro del espectro de los autismos, difícil de mantener –señaló-, son los autistas mismos, la particularidad específica de cada uno de ellos en tanto sujetos. Hemos podido ver su diversidad en las viñetas clínicas que hemos escuchado y, asimismo, cómo los distintos terapeutas se dirigían a cada sujeto autista para producir efectos terapéuticos.
 Si en la paranoia el sujeto sitúa el goce en un Otro de mala fe que lo persigue, y en la esquizofrenia, lo sitúa en el cuerpo y sus órganos, Éric Laurent propone situar el goce, en el autismo, en un borde.
El encapsulamiento autista permite tener un cuerpo: en lugar de la imagen, hay una cápsula que define el espacio de seguridad del autista, le da un límite protector frente a un Otro amenazante. En terapia, ese borde puede desplazarse, aflojarse constituyendo un espacio que no es ni del uno ni del otro, y donde puede producirse cierto intercambio con un Otro, que no es el Otro amenazador situado fuera del borde. Es un espacio de cierto juego.
El psicoanálisis es un espacio de juego: juego de la palabra en la neurosis, juego en la clínica con niños, juego de construcción de una lengua personal en la psicosis, juego de construcción de un borde en el autismo.
Todo vale para producir este borde, para obtener un efecto de resonancia, una satisfacción en el intercambio. Esto es distinto respecto a lo que vemos en las teorías del aprendizaje donde el objetivo está predefinido y, al cumplirlo, se obtiene una recompensa.
En la perspectiva del psicoanálisis no hay separación entre el saber y el placer que se obtiene en ese intercambio. Estamos en un juego tal que cualquier cognición constituye una satisfacción. Se trata de una práctica entre varios, pero no solo entre varios terapeutas, sino entre varios cuerpos. El cuerpo del terapeuta es utilizado como objeto. Él se hace causa de que pueda construirse un borde, ocupa ese lugar, incluso con su cuerpo.
Para construir este espacio es necesario, como ilustraron algunas viñetas, extraer un objeto. Entonces el ruido puede transformarse en grito. Hay que tener tacto. No hay que tener prisa porque la producción del sujeto requiere un tiempo que no puede medirse de manera lineal. Hay que respetar el silencio del niño y mantener el silencio del lado del terapeuta.
Seguidamente, Laurent retomó la cuestión de la mayor frecuencia de diagnósticos de autismo en los varones. ¿Cuál es la causa?, se preguntó. Respondió que Freud explicó a través de la distinta relación con el falo, la mayor frecuencia de la depresión en la mujer, relacionándola con la necesidad de amor y la respuesta ante la pérdida. Los sujetos autistas, por su parte, testimonian de la intolerancia a la falta. Si hay una mayor vulnerabilidad de los varones es porque son portadores del pene y la falta está forcluida.
Para finalizar, Laurent señaló que la experiencia de este foro ha sido excepcional para ver cómo salir de cierta tiranía populista del silencio. Pero hay que seguir, lo que hizo resonar el poema de Lluís Solà leído por Mercè Managuerra, cuyo últimos versos leyó a continuación: “Por las escaleras del silencio, no pares (…) habla, no pares, anuncia la palabra”. Esto es lo que intentamos hacer con el espectro de los sujetos autistas, concluyó.
En la clausura del foro, Carmen Cuñat subrayó que hacer un foro implica subvertir las inercias institucionales de los otros, pero también las nuestras. Elizabeth Escayola, por su parte, agradeció las intervenciones, la participación de todos y tuvo, asimismo, unas palabras de reconocimiento también para los niños autistas que nos permitieron reunirnos y trabajar juntos. Haciendo lazo así, habrá otros foros, concluyó.