miércoles, 10 de abril de 2013

ALGUNOS PUNTOS A PARTIR DE LA LECTURA ACTUAL DEL ACTO DE FUNDACION DE JACQUES LACAN



Nudo árbol. Málaga. Foto de Margarita Álvarez
En la Comunidad de Catalunya de la ELP hemos inaugurado un nuevo espacio llamado: "La Escuela en el siglo XXI" (1). Se trata, en él, de reflexionar sobre la Escuela, hoy. Para este cuatrimestre hemos tomado el texto El acto de fundación (1964). Dado que el próximo año será el cincuentenario de la fundación, por parte de Lacan, de su Escuela, se trata de volver a leer el texto, de interrogarlo desde la actualidad.
Me limitaré aquí a situar algunos puntos que han ido saliendo a lo largo de las tres sesiones en relación a la letra, la lectura y la soledad del analista.

Lo inanalizable
En la primera sesión, Toni Vicens situó el contexto del Acto de Fundación (1964) y de la crisis institucional que finalizó con la exclusión de Lacan del cuerpo de docentes de la IPA en noviembre de 1963, lo que le deja en posición de objeto resto. “Fui negociado” –dirá al respecto. Sin embargo, Lacan no queda en esa posición de “excomulgado”, “mutilado” de la IPA, sino de separación, y se pone a producir. En 1964, extrajo los 4 conceptos fundamentales, reformuló el objeto a y fundó su Escuela.
Mientras que para la IPA no hay lo inanalizable, y por eso pueden buscar los fundamentos biológicos del inconsciente, para Lacan sí. Ya lo había introducido en su seminario, en 1959, con el concepto de das Ding, que devendrá ese año, el undécimo de su seminario, el objeto causa del deseo. Lo inanalizable toca a las dificultades de transmisión del psicoanálisis. Lacan inicia ahí el camino que le llevará a plantear, tres años más tarde, en 1967, su Proposición sobre el pase y el analista de la Escuela.

La Escuela
La transmisión en psicoanálisis se hace a través de la transferencia. La Escuela se funda en ella. 
El nombre de nuestra escuela, la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, como la mayoría de las escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, hace referencia al nombre de Lacan, que nos causa.
En el Acto de fundación, Lacan comienza hablando de la soledad: “Fundo, tan solo como siempre he estado en mi relación con la causa analítica…”
Lo propio de la comunidad analítica es la soledad, inanalizable, y la manera de hacer “colectividad”: la Escuela como un conjunto de soledades.
La causa analítica se basa en la inexistencia del Otro, causa perdida. Estamos buscando la ley que une la causa y el efecto. A lo largo de su enseñanza, Lacan  nos enseña cómo intenta atrapar eso que se escapa.
En El banquete de los analistas, J.-A. Miller señala que, en Lacan, la Escuela pasa a ser otro concepto fundamental, el quinto. Él toma la idea de escuela de las escuelas antiguas, donde tenía una función ética: entrar en una implicaba cambiar el modo de vivir.
En la actualidad, señaló Toni Vicens, el concepto de Escuela se puede tomar como un anudamiento RSI, con tres dimensiones:
1. Una dimensión imaginaria: la Escuela como lugar de transmisión del discurso analítico.
2. Una dimensión simbólica: la Escuela como lugar de formación, donde se crea la ignorancia: todo saber debe apuntar a una x nueva. Se trata de formalizar para despejar la incógnita.
3. Una dimensión real, relacionada con el valor de control de la escuela. Es un lugar de rectificación de la ética que se puede poner en línea con la rectificación subjetiva que hay a la entrada de un tratamiento. Pero nunca tendremos el control del control. Se trata de una apuesta forzada. No tenemos la opción de quedarnos con un saber establecido. Tenemos que apostar por algo nuevo. En esta dimensión real de la Escuela se juega su futuro. La Escuela se hace cargo de lo interminable de los análisis.


Una lectura transferencial
La lectura es algo común a la escuela antigua y la escuela analítica. La Escuela es un aparato de lectura, se basa en la lectura, que se hace en soledad. La Escuela transita entonces por la lectura, la letra y la soledad.
La soledad de la letra. La letra es una marca de goce y, en este sentido, toca el cuerpo. Por eso es necesario abordar la investigación sobre el cuerpo en nuestros debates actuales sobre la clínica y sus malestares.
En El acto de fundación, Lacan da mucha importancia a las publicaciones. Él se interesó por aquellos autores, como Marguerite Duras o James Joyce, cuya práctica anudaba escritura y cuerpo y, en ese sentido, tocaba a la práctica del psicoanálisis. Es importante que estemos atentos a las modalidades de lectura y escritura de nuestra época, que no son solo del tipo de una escritura adormecedora, que favorece el olvido.
En relación a la pregunta de cómo se elabora el saber en la actualidad, Toni Vicens señaló que en la época de Lacan la elaboración de saber tenía lugar en la universidad. Sin embargo, en la actualidad, dicha elaboración corre a cargo del mercado, es decir, ha desaparecido.
Hay una masa de falsos lectores de Lacan, especialmente en las universidades norteamericanas, aunque eso siempre nos acaba llegando. Entre ellos, encontramos autores destacados como Zizek o Agamben, que reúnen a un gran auditorio cada vez que dan una conferencia. Pero, ellos toman el texto lacaniano sin la transferencia. No corren el riesgo del amor, el riesgo de no encontrar sentido; manejan un saber muerto y no se enteran de lo subversivo de la teoría lacaniana. Si el psicoanálisis deja de lado la transferencia, lo pierde todo.
En relación al Seminario de la Escuela, organizado por el Consejo de la ELP en las distintas comunidades el pasado sábado, Toni Vicens se refirió al título: “Después el Edipo, todos analizantes” que, según planteó el Consejo en su texto de presentación, hace referencia a que el analista es también, en otra escena, pero conectada a ella, analizante, y que no debe cerrar la dimensión de la experiencia del inconsciente. Se puede entender también, concluyó Toni Vicens, que un analizante es alguien bajo transferencia. Hemos de constituir eso como agalma.

Nota:
1. Los trabajos presentados en este espacio están publicados en general Freudiana 67 y 68. Mi texto, "La escuela de Lacan: del fracaso al acto y retorno", se puede leer en este mismo blog en la siguiente entrada:
http://www.elblogdemargaritaalvarez.com/2013/09/la-escuela-de-lacan-del-fracaso-al-acto.html


2 comentarios:

Carlos Álvarez-Ossorio Fernández dijo...

'Correr el riesgo del amor, el riesgo de no encontrar sentido...'. Bella proposición. Gracias por este texto.

Margarita Alvarez Villanueva dijo...

Gracias Carlos. Un saludo.